
Antes solía leer más sobre versiones judías como El diario de Ana Frank, El niño en el pijama de rayas o El hombre en busca de sentido. Pero pasado el tiempo decidí informarme más por el lado Alemán, militar y cultural de dicho conflicto, y por eso comencé a leer una minisaga de la segunda guerra mundial que por cierto no la he terminando. Comencé a leer la biblia del nacionalsocialismo Mein Krampf (mi lucha) y aún sigo sorprendida.
Hoy en día la gente se pregunta como es posible que un simple hombre pudo entrar en la cabeza de muchísimos más tan solo mediante pura oratoria. He de admitir que yo siempre dejé mi juicio flotando en el Nirvana con base en algunas dudas y huecos de ignorancia sobre la persuasión humana y también sobre la idea de que Adolf Hitler estuvo en el lugar incorrecto al tiempo incorrecto; sin embargo, una vez empecé a leer su libro mi percepción dio la razón a la misma conclusión de aquellos que fueron persuadidos en la época. Me sorprendí en un punto del libro creyendo casi cada palabra que leía, justificando y entendido ciertas acciones causantes del antisemitismo y fue entonces cuando comprendí como éste hombre, aún ya muerto, aún después de tantos años y aún después de tanta educación cívica, ética, tolerancia y respeto que nos fueron impuestos gracias a acontecimientos tan salvajes como ese y sin mencionar la cantidad de censura en cada edición del libro, aún así después de todo eso éste hombre por medio de palabras inertes e impresas en tinta es aún capaz de convencer y movilizar su ideal. Es aterrador el grado de persuasión de éste hombre.
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